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Si quieres conseguir un revuelto realmente suave y jugoso, añade un poco de leche a los huevos. Además puedes añadirle un poco de queso para fundir, que le aportará al revuelto un sabor y una textura muy agradable. Este tipo de revuelto queda exquisito si lo untas sobre una tosta de pan gratinada al grill. |
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La mejor manera de mantener el jamón de York bien fresco es envolverlo en film transparente y guardarlo en el frigorífico. También es recomendable introducirlo en un recipiente hermético de plástico para así evitar que se reseque.
Si tienes demasiada cantidad de jamón, puedes congelarlo en paquetes individuales. De esta manera siempre podrás disponer de jamón fresco.
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Si se te ha “cortado” la fondue de queso, disuelve un par de cucharadas de maizena en un poco de vino blanco. Añade la mezcla obtenida y remueve enérgicamente hasta que se ligue por completo.
Si quieres darle un toque diferente a tu fondue, sustituye la nuez moscada por el curry, u otra especie que se te antoje.
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Para mantener el pan del día fresco el mayor tiempo posible, no hay que meterlo en bolsas de plástico ni en recipientes tapados herméticamente, pues lo único que conseguiremos con ello será ablandarlo. Lo ideal es colocarlo en un lugar protegido de la luz y el aire, por ejemplo, en una panera de madera. Nunca lo guardes en la nevera. |
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Para suavizar el sabor de las cebollas y las cebolletas que añadimos a las ensaladas, tan sólo tendremos que dejarlas reposar, una vez cortadas, con una pizca de azúcar. Al rato, lávalas con agua. De esta manera el fuerte sabor habrá desaparecido.
Si, por el contrario, lo que deseas es potenciar su sabor, macéralas con aceite de oliva, pimentón dulce, sal, vinagre y perejil. Este es también un estupendo método de conservación, por lo que podremos disponer de cebollas maceradas durante varios días en el frigorífico.
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