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Tanto las guindillas como los chiles pertenecen a la familia de los pimientos. Se cultivaron originariamente en el valle de México, donde se conocen más de 150 variedades.
Deben manipularse con cuidado, pues contienen capsicina, compuesto que les confiere su picante sabor. Lo ideal es emplear guantes de latex.
Si vas a usar guindillas secas, córtalas en aros, pues darán más sabor. Para cortarlas con mayor facilidad, remójalas previamente en agua durante media hora y luego córtalas con unas tijeras.
Es conveniente lavarse las manos inmediatamente después de manipular estos alimentos, ya que pueden irritarnos los ojos o incluso las yemas de los dedos.
Cuanto más tiempo cocinemos las guindillas, más picante será el sabor.
En el caso de freírlas, como sucede en las gambas al ajillo, éstas proporcionarán sabor y sólo un ligero pique. Sin embargo, en guisos, donde las cocciones son más prolongadas, el sabor será más intenso.
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Para conservar los frutos secos en perfectas condiciones, sin peligro de que se enrancien, envásalos en botes herméticos y guárdalos en la nevera, o en el congelador si queremos conservarlos durante un tiempo más prolongado. Al contrario de lo que siempre se ha comentado, no se van a poner blandos sino que se mantienen crujientes y con todas sus propiedades intactas.
Si sois de los que soléis consumir frutos secos con bastante asiduidad, os aconsejamos que los adquieras en tiendas especializadas. Estarán muy frescos, puesto que suelen vender muchos, y os saldrán más baratos que si los compráis en pequeñas cantidades.
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Algunas personas tienen la costumbre de cenar sólo fruta. Pero, al contrario de lo que se suele pensar, esta no es una costumbre tan sana. Aunque sean magníficas por la enorme cantidad de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, no debe abusarse de ellas, ya que a la larga podría provocar un deterioro y envejecimiento del cerebro y de los huesos. A la hora de cenar es recomendable comer siempre algo de proteínas y de hidratos de carbono, que facilitan el sueño.
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A la hora de freír alimentos, no mezcles nunca aceite de oliva con aceites de semillas porque, al soportar cada uno de ellos diferentes temperaturas, ambos perderían sus propiedades.
Tampoco debes mezclar aceite frito con aceite nuevo, pues este último también perdería sus propiedades.
Los alimentos fritos deben escurrirse siempre muy bien y depositarlos sobre papel de cocina absorbente para eliminar el sobrante de aceite.
También es importante que los alimentos estén bien secos antes de freírlos. Si contienen algo de agua, ésta saltará en la sartén o freidora y, además de ensuciar la cocina, podría provocarnos quemaduras. Por ello, sécalos muy bien con papel absorbente antes de freírlos.
Siempre se ha dicho que son más digestivos los alimentos fritos en aceite de girasol. Pero eso no es cierto, ya que suelen quedar más grasos y, por tanto, resultan más pesados y calóricos.
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Aquellos microondas que únicamente tengas microondas, sin ninguna otra función incorporada, si lo usamos correctamente, no se ensuciara prácticamente nada, ya que la mayoría de los alimentos se cocinarán tapados.
Si se usa durante un periodo de tiempo prolongado, por ejemplo para “asar” pimientos rojos, se llenarán de vapor de agua en su interior, que se eliminará pasando simplemente un paño húmedo.
Si en las paredes del microondas hay restos de comida pegada, introduce un vaso con agua y unas rodajas de limón y déjalo cocer. El limón va a soltar parte de su aroma y el vapor de agua producido al cocer ablandará la comida reseca, la cual se eliminará después muy fácilmente con la ayuda de una gamuza. No emplees nunca un estropajo abrasivo, arañaría las paredes.
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