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No peles los rabanitos

El color rojo que caracteriza a los rabanitos se debe a la presencia en la piel de éstos de sustancias antioxidantes, las cuales nos ayudan a prevenir la formación de radicales libres, responsables de la aparición de muchas enfermedades degenerativas, como el cáncer. Estas sustancias tan beneficiosas para la salud se encuentran en todos los vegetales con colores rojizos o anaranjados, tales como la zanahoria, el melocotón, el tomate, la calabaza, etc. Por ello, no conviene que peles los rabanitos, ni ninguno de los alimentos enumerados, pues estaríamos perdiendo la oportunidad de aprovecharnos de las maravillosas propiedades antioxidantes que contienen la piel de éstos.
Hay que comprar aquellos rabanitos que presentan una piel tersa y brillante. Aquellos que tienen la piel arrugada, blanda o presentan puntitos negros llevarán tiempo recolectados y habrán perdido gran parte de sus nutrientes, como el calcio y otros minerales.
 

 
La salsa holandesa

La salsa holandesa es una especie de “mayonesa caliente”, pero elaborada a base de yemas, en lugar de huevo entero, y mantequilla en lugar de aceite.
Esta salsa se elabora al baño María, pues la yema del huevo comienza a coagular entre los 60 y los 70ºC. Por ello, si se sobrepasa esa temperatura, la holandesa se nos cortará. Si nos sucede esto, tendremos que añadir un poco de agua fría y remover con la varilla hasta que la salsa nos quede bien emulsionada. En el caso de la mayonesa sucede lo contrario: se elabora en frío y se arregla con agua caliente.
 

 
Las manzanas, con piel

Las manzanas deben comerse con piel. Eso sí, tienen que lavarse muy bien previamente, incluso con jabón.
La piel de la manzana es muy rica en antioxidantes y fibra vegetal, que nos ayuda a mejorar el tránsito intestinal.
Si además se toma a mordiscos, algo muy aconsejable en los niños, nos ayudará a fortalecer las encías.
 

 
Apagar sartenes prendidas

Cuando estamos cocinando con un fuego intenso, es posible que la llama suba hasta el borde de la sartén, prendiéndose ésta. En estos casos, nunca viertas agua sobre la sartén, ya que ésta provocaría que el aceite “explotase” y se derramase por todos lados. La primera medida que debéis tomar es apagar el fuego, o retirar la sartén del fuego. Luego, cúbrela con una tapadera, un paño húmedo u otro material ignífugo.

 
Reciclar el aceite frito usado

Cuando tengamos que tirar un aceite frito, ya sea de oliva, de girasol, o el de las latas de conserva, almacénalos en frascos o botellas. Nunca los tires por el desagüe, pues contaminaría más aún las aguas residuales.
Hoy en día existen unas “escamas” que se echan sobre el aceite caliente, se remueve hasta que se disuelvan bien y se deja enfriar. Este producto hace que el aceite se solidifique, estado en el cual nos será mucho más fácil e higiénico tirarlo a la basura. Con tan sólo 10 gr. de este producto (una cucharada sopera) se puede solidificar hasta ¼ de litro de aceite.
 

 
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