Feliz año nuevo cocineros! ¿Qué tal resultaron esas cenitas de Nochebuena, Nochevieja, Navidad, Año Nuevo...? Aunque muy avanzadas ya estas entrañables fechas, no podré olvidar ese rico turrón de chocolate, esos alfajores, esos mantecados de canela y limón... El culmen de lo sublime. Sin embargo, entrado el mes de enero el dulce por excelencia que nos atañe es otro. El clásico Roscón de Reyes: Delicia también donde las haya.
Yo me he adelantado este año y lo he probado en Nochevieja, en forma de racimo de uva, algo original, ¿no? Eso sí, a mí me lo regalaron, porque cuentan mis amigas que está por las nubes. Aquí lo vamos a hacer a nuestro modo, de forma rápida y sencilla y sobre todo, barato, barato. Sólo hace falta los ingredientes, un horno, un poco de paciencia y ganas. (También buscad sorpresas originales para meter). En el mío pude encontrar de todo: Desde un Papá Noel venido a menos hasta a Melchor en su camello. Toda una ilusión. El que más disfrutó sin duda fue mi primo pequeño. Le salió el haba, y ya se dabe, quien le toque, paga. Su cara no tenía desperdicio. Pero lo bueno es que aparte de estar riquísimo, el roscón es fácil de elaborar en casa. Aquí os propongo mi receta:
Ingredientes:
- 500 gr. de harina de fuerza
- 200 ml. de leche (mejor que esté tibia)
- 30 gr. de levadura fresca de panadería
- 100 gr. de azúcar
- 2 huevos (uno para barnizar)
- 8 gr. de sal (1 cucharilla)
- 100 gr. de mantequilla (mejor margarina)
- Anís
- 10 gr. de polvos reforzantes de panadería (puede ser opcional)
- Frutas confitadas (para decorar)
- Varias figuritas (como sorpresa)
Elaboración:
Comenzamos el roscón haciendo una masa previa con la levadura fresca. Así comprobamos su fermentación. Mezclamos la levadura con azúcar, un chorrito de leche tibia y algo de harina hasta formar una pasta espesa.
Pasados quince minutos, tendrá que haber doblado su tamaño.
Aparte mezclamos la harina con los polvos reforzantes de panadero (opcional) y formamos un volcán con un hoyo donde agregamos el resto de leche tibia, un huevo batido, sal y azúcar.
Una vez hecho esto, mezclamos bien con una cuchara de madera, a la vez que añadimos 4 cucharadas de anís y margarina en trocitos.
Ahora añadimos la pasta de levadura y amasamos bien (de nuestra fuerza dependerá el estado de la masa). Ésta ha de estar seca y suave y no pegajosa.
Queda lo más divertido, dar forma al roscón haciendo un agujero en el centro de la masa y estirando hasta los bordes de la placa del horno. Luego, barnizaremos con huevo batido y le pondremos las frutas confitadas.
Así, lo dejaremos fermentar en un lugar tibio durante unas dos horas.
Después estará listo para meterlo en el horno (200 grados, durante 10 minutos). Una vez frío, puedes rellenarlo con lo que desees: nata, trufa, chocolate... ¡Y no olvides la sorpresa!
Os incluyo un vídeo, para que lo tengáis más claro todavía: